¡Qué pena de país!.
No es el inicio de la noche de los cristales rotos de la Alemania nazi, ni de un pogromo soviético. Es Madrid. Los increpados, cristianos (muchos de ellos menores de edad). Motivo de las imprecaciones, su fe.
No comment.
El origen es la causa de todo. El origen es el amor. Amor, que eterno, lo tenía todo pensado. El amor... el amor es Dios.
¡Qué pena de país!.
No es el inicio de la noche de los cristales rotos de la Alemania nazi, ni de un pogromo soviético. Es Madrid. Los increpados, cristianos (muchos de ellos menores de edad). Motivo de las imprecaciones, su fe.
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