Acerca de "Derrotas y victorias"

EL origen es la causa de todo. El origen es el amor. Amor, que eterno, lo tenía todo pensado. A ti, a mí, al ornitorrinco, al paramecio, a las habas, incluso a las lechugas, sí. (Sólo enumero, no equiparo). El amor... el amor es Dios.

Este espacio está dedicado a las derrotas y victorias del amor, en sus múltiples facetas: amor divino, amor afectivo, amor al conocimiento, a la razón, a la verdad, a los peces de colores.

De cuándo ha perdido el amor y de cuándo ha ganado.
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sábado, 26 de diciembre de 2009

La mujer y la inteligencia humana.

DANDO como razonable la teoría de la evolución en principio definida por Darwin y desarrollada a lo largo de los años transcurridos desde su enunciación hasta el presente, me gustaría señalar el papel importantísimo que ha tenido la mujer en el desarrollo de la inteligencia en el Homo sapiens (es decir en los humanos tal y como somos hoy en día).

"¿Por qué?" me preguntarán algunos, y yo les voy a contestar.
Las hembras en las especies son las que determinan -porque lo elijen- el macho que las va a cubrir, es decir seleccionan el ADN que quieren combinar con el suyo propio (esto lo hacen sin saber qué están haciendo, al menos hasta ahora). En nosotros, los humanos, sucede tal cual.
¿Qué seleccionan las hembras?.
Seleccionan al macho mejor capacitado para la supervivencia de su prole. 
En esta categoría habría que destacar la fortaleza física del macho que le aseguraría, por ejemplo, protección durante el embarazo y, también después de éste, la seguridad de los hijos. La potencialidad de aportar alimentos, la destreza en la fabricación de utensilios, en la localización de refugios, en la previsión del futuro, etc. Es decir, la hembra, la mujer, iría seleccionando al hombre con el cual iba a unirse según reuniese estas y otras capacidades que le asegurasen que su descendencia sería lo más exitosa posible.
Por tanto es facil imaginar el proceso selectivo a lo largo de muchos miles de años, ya que estamos hablando de la especie de la cual se originó el Homo sapiens, nosotros, que según los registros fósiles estamos aquí desde hace unos 200.000 años. 
Los machos capaces de realizar mejor las características enumeradas anteriomente serían los que transmitirían su ADN a la siguiente generación. 
¿Y quién tendría mayor capacidad de realizar ésto?.
La respuesta es sencilla, el más inteligente entre los machos contendientes para aparearse con una determinada hembra es el que tendría mayor éxito (ya que sería el macho que sabe cazar mejor, que sabe elegir, que discierne entre una u otra estrategia para lo que sea, bien emprender una ruta, bien elaborar un plan, construir refugios, etc..., o bien que sabe qué hacer para que la hembra lo elija).
Luego esta capacidad de inteligencia se iría transmitiendo a las nuevas generaciones, así hasta obtener un ser, el Homo sapiens, bien diferenciado del anterior ancestro, e inteligente, debido a la selección que realizó el sexo femenino sobre el masculino, que provocó que cada vez las hembras fueran más inteligentes y que a la vez buscaran al macho más inteligente con el cual aparearse.

Por lo tanto, ¡gracias chicas!.

O quizás no, ya que el tributo que hemos de pagar por la inteligencia es el miedo por el futuro, la necesidad de pensar que va a ser de nosotros mañana (que comeré, que beberé, con que me vestiré...), pero en fin, esto sería otro cantar...

See you.
Merry Christmas.

martes, 13 de octubre de 2009

La paradoja del origen de la vida

"GRACIAS a Pasteur, la idea de la generación espontánea fue desterrada del pensamiento científico y a partir de entonces se aceptó de forma general el principio que decía que todo ser vivo procede de otro ser vivo" (Omne vivum ex vivo).

La ciencia que tan arduamente se preocupó en demostrar, como es lógico, que la generación espontánea no existe, está tratando de demostrar el origen de la vida a partir de materia inerte, es decir, que la vida se originó espontáneamente a partir de una confluencia de compuestos químicos y aporte de energía. A partir de ahí, ya se cumpliría lo de que todo ser vivo procede de otro ser vivo, pero el inicio sería espontáneo, justo lo que se tardó tanto tiempo en hacer comprender a la gente,  que del polvo en sí no salen pececillos de plata o corredoras, ni otros bichos, ni nada. (Lo cual es cierto).

Pues hete aquí que en un principio si que habría ocurrido así. De hecho, uno de los principales problemas, o llamémosle cuestiones, que tiene la ciencia es cómo a partir de cosa muerta sale cosa viva. Y ahí están dándole al asunto.
Yo no sé cómo fue (sólo faltaría que lo supiera), pero sí sé que la complejidad es tan enorme, tan elaborada, tan específica, tan todo, que no creo que sea fruto del azar. De hecho, estoy seguro que no fue fruto del azar. 
Yo no podré demostrar esto, y eso que creo que la ciencia es la epopeya de conocer la obra de Dios, que es razonable y cognoscible, pero nadie podrá demostrar tampoco que la vida es el producto azaroso de la materia.