Acerca de "Derrotas y victorias"

EL origen es la causa de todo. El origen es el amor. Amor, que eterno, lo tenía todo pensado. A ti, a mí, al ornitorrinco, al paramecio, a las habas, incluso a las lechugas, sí. (Sólo enumero, no equiparo). El amor... el amor es Dios.

Este espacio está dedicado a las derrotas y victorias del amor, en sus múltiples facetas: amor divino, amor afectivo, amor al conocimiento, a la razón, a la verdad, a los peces de colores.

De cuándo ha perdido el amor y de cuándo ha ganado.
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viernes, 11 de febrero de 2011

El cuasi apóstata.

¿POR QUÉ estuve a punto de apostatar el lunes pasado 7 de junio por la mañana?.

Porque ya no podía más.

Uno, a veces, se imagina que le han prometido cosas, que en realidad, nadie le ha prometido. En estos días pasados, yo me he enojado bastante (eufemismo no blasfemo)  con Dios.

“Todo me sale mal. Parece que las cosas se arreglan pero la realidad es que cada vez están peor. ¿Dónde está Dios para evitarlo?”...  y uno piensa: seguro que está esperando y en el último momento hace algo y lo soluciona.

Pero claro, si hiciese eso, mirarías a tu alrededor y no verías a ningún pobre, a ningún enfermo, a ninguna persona infeliz, triste, sola... y las iglesias estarían llenas, que digo llenas, ¡estarían a reventar!.

Pero creo que Dios no actúa así.

¿Qué me ha prometido Jesús?. ¿Jesús me ha prometido que no voy a tener problemas, que no voy a tener enfermedades, que todo me va a salir bien, que voy a tener todo lo que veo? Me temo que no. soporta todo cruz ¿Me ha prometido que voy a ser reconocido, que todos me van a querer, que al menos alguien me va a a querer?. Otra vez me temo que no. ¿Me ha prometido que no voy a sufrir, que yo, por mi cara bonita -es una expresión- no voy a tener que llevar una -mi- cruz?. Témome de nuevo que no.

¿Qué, pues, me ha prometido Cristo?.

Pues, Cristo, me ha prometido la vida eterna. Por tanto, ¿qué he de pedirle, un coche, un millón, buena salud, que me salga bien un examen?. Obviamente, puede hacer lo que quiera, y puede dármelo si se lo pido (pedid y se os dará), pero puede que sí, puede que no, pues eso no te lo ha prometido. Pero, ¿que es lo que te ha prometido, para que ha venido?. Pues para que tus pecados sean perdonados, para salvarte, para que tengas vida eterna y la tengas en abundancia, que para eso venció a la muerte y resucitó de entre los muertos y para eso te ha prometido su Espíritu Santo. Eso es lo que he de pedirle, que me salve, que me salve de la muerte. Que lo que me destruye, lo que acaba conmigo (mis desgracias una tras otra, mi soledad, mi deseos no cumplidos, mi pozo sin fondo que nunca se llena, mis miedos, etc.) no tenga ya poder sobre mí, porque su amor ahuyenta todo temor. Porque su perdón, te confirma su amor y fortalece tu alma y te hace crecer y transformar día a día tu corazón, en un prsoporta todo ecce homo 2oceso inagotable, que se reinicia cada dos por tres, por que tú lo destruyes, pero él, erre que erre, insiste, porque  el amor es paciente y no toma en cuenta el mal (el que yo hago) y todo lo cree y todo lo excusa: Dios te cree siempre, te excusa siempre, fíjate cómo te quiere. Soporta todo, por ti lo ha soportado todo. Porque el amor es Dios.

martes, 18 de enero de 2011

Quest for freedom. La búsqueda de la libertad.

La búsqueda de la libertad debe ser un imperativo en la vida de cada persona.

¿Por qué?

Prácticamente a cada instante de nuestra existencia le corresponde una decisión. Pasamos nuestra vida decidiendo, y decidiendo nuestra vida.

Nuestra historia, la de cada uno, es fruto de cada una de esas decisiones. Y también la historia de las personas que nos rodean lo es, incluso en algunos casos, la de gente que ni conocemos, que también se ve influida por nuestras tomas de posición, y las sufren.

Por tanto, es una obligación moral intentar alcanzar la libertad.

Pero ¿por qué?.

Porque la forma práctica de utilizar la libertad es eligiendo entre dos o más opciones, tomando decisiones. ¿Cuándo utilizas la libertad? Cuando decides y eliges una opción u otra.

¿Y para qué la libertad?Esclavos

Para elegir, y elegir bien.

Si no eres libre no puedes elegir, otros eligen por ti. Quizás creas que estás eligiendo, pero es una vana ilusión. No eliges por ti, eliges por otro. ¿Por quién?.

Si has hecho del dinero tu dueño y señor, tus decisiones vendrán marcadas con el signo del máximo beneficio, sin importar a quien dejes por el camino, si explotas a alguien, si robas... Si tu cerebro es una especie de glande, tu elección pasará por lo que te proporcione el orgasmo más placentero. No te importará de quien te aproveches, ni la pornografía, incluso la prostitución... Si tu objetivo es el prestigio, hasta que no optes al mayor reconocimiento no pararás. Da igual si tienes que calumniar a otros, si has de mentir... Si es la eterna juventud, seguramente destrozarás tu cuerpo con operaciones y falsos medicamentos. Si eres un esclavo de los afectos, seguramente estarás viviendo la vida de otro, tomando las decisiones que a los otros les gustaría que tomaras y sin tomar las que tú querrías tomar si... si fueras libre.

Por tanto, es perentoria la necesidad de la libertad.

Y aquí va la cuestión fundamental:

¿Cómo ser libre?

Te dejo que lo pienses.

En unos días te diré cómo yo busco la libertad.

sábado, 16 de enero de 2010

De lo bueno y de lo malo.

Ver de lo que es capaz el hombre ya es un adelanto. De lo que es capaz el hombre, tu eres capaz. Tu eres un hombre, obviamente en sentido genérico, hombre o mujer.

Capaz tanto para lo bueno como para lo malo. Lo que está bien y lo que está mal, en nosotros reside en la conciencia. Lo que es bueno o malo para el hombre como tal, no depende del espacio ni del tiempo en que viva el hombre, ya que el hombre es siempre el mismo. No eres ni más ni menos que quién pintó los bisontes de Altamira, quizás aquel tenía un poco más de destreza que tú, ni eres ni más ni menos que Julio Cesar, aunque él tuviese un poco más de poder que tú, ni más ni menos que Hipatia, aunque ella pensase un poquito más que tú, y como no, que yo.
Lo bueno y lo malo para el hombre es siempre lo mismo. Es inmutable. Porque inmutable también es la verdad, de la que dimana lo que es bueno y lo que es malo. Sólo hay una verdad. Pueden haber distintas apreciaciones de la realidad, distintos razonamientos que expliquen acontecimientos y realidades, pero una sola verdad.

Yo soy la Verdad, el Camino y la Vida. Jn 14, 6.

Despertemos nuestra conciencia, es una impronta de Dios dentro de ti y de mí