Acerca de "Derrotas y victorias"

EL origen es la causa de todo. El origen es el amor. Amor, que eterno, lo tenía todo pensado. A ti, a mí, al ornitorrinco, al paramecio, a las habas, incluso a las lechugas, sí. (Sólo enumero, no equiparo). El amor... el amor es Dios.

Este espacio está dedicado a las derrotas y victorias del amor, en sus múltiples facetas: amor divino, amor afectivo, amor al conocimiento, a la razón, a la verdad, a los peces de colores.

De cuándo ha perdido el amor y de cuándo ha ganado.
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sábado, 9 de octubre de 2010

772 años después.

Hoy se cumplen 772 años de la conquista de la ciudad de Valencia por el rey Jaime I el Conquistador (por aquí nos gusta llamarle el Rei En Jaume). Conquistó estas tierras a los moros que desde el año 711 habían invadido España arrebatándosela a los reyes visigodos (y cristianos) que campaban por aquí.

Lo importante del asunto es que volvimos, gracias a este rey y a sus guerreros, al ámbito de la Cristiandad, a Occidente. Y merced a ello, hemos evolucionado al compás del resto de Europa, unas veces a la vanguardia y otra a retaguardia.

En Jaume I

Hay luces y sombras en nuestra historia, pero nada tiene esto de particular. Examina tu vida y verás como también está llena de luces y sombras. Seguramente más sombras que luces, como la historia de los pueblos, pues hecha está ésta por los hombres.

Gracias a Dios dejamos Al-Ándalus atrás, recemos para que sea para siempre.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Libertad, igualdad y fraternidad.

HABRÁS oído alguna vez lo de libertad, igualdad y fraternidad ¿verdad?. El lema de la Revolución Francesa. La que consagró a la diosa Sabiduría y apartó a Dios de en medio.

Es curioso que las tres condiciones que caracterizan el lema tengan origen justamente en el Evangelio, como ahora mismo tendremos ocasión de comprobar, y que en la única cultura en la que podrían darse es en la judeocristiana, ni en las culturas orientales ni en las animistas africanas ni en el Islam.

Libertad.

Yo soy la Verdad. La Verdad os hará libres. Dios quiere un pueblo de hombres libres, hombres que en su libre albedrío elijan. No quiere forzar a nadie, ya que a todos ama, no necesita que hagan lo que él quiere. De hecho las manifestaciones de Dios siempre te dejarán libre para que creas o no. Nadie nunca obró así.

Igualdad.

Cristo murió por todos los hombres. Dirá San Pablo: ya no hay ni judíos ni griegos, ni amos ni esclavos, ni hombre ni mujer, porque la salvación que nos trajo Jesucristo es igual para todos. A todos nos pensó desde antes de la Creación, a todos nos creó, a todos nos ama, por todos ha muerto y resucitado, y su salvación a todos alcanza.

Fraternidad.

Ve y anuncia a mis hermanos que subo al Padre mío y Padre vuestro, dice Jesús Resucitado a María Magdalena. Cristo ha ganado para nosotros la naturaleza filial de hijos adoptivos de Dios Padre. Dios es su Padre, Jesús es nuestro hermano, nosotros somos hijos de Dios y hermanos pues.

Libertad, igualdad y fraternidad. No digo, obviamente, que la revolución francesa sea cristiana, porque no lo es. Pero sí quiero destacar que un acontecimiento así solo puede gestarse en el caldo de cultivo que es una civilización que tiene unos patrones que transmiten en su antropología estos conceptos.

martes, 23 de junio de 2009

De lo que ha ocurrido para que estés aquí



¿QUÉ ha ocurrido para que tu, humano que lees esto, estés aquí (en este mundo)?
En primer lugar, y yendo de acá para allá, que un día concreto, a una hora concreta, en un minuto concreto, tus padres hicieran el amor, ya que por ello, un espermatozoide determinado, y no otro, se unió a un óvulo dado y naciste tu. Si hubiera sido otro espermatozoide u otro óvulo, tu no serías tu, serías otro.
Bien. Para darse esto que hemos comentado, tu padre y tu madre debieron vivir todo aquello que habían vivido hasta entonces, ya que de otro modo no habrían sido ni el esperamatozoide ni el óvulo concretos de los cuales provienes, ya que cualquier cambio que se hubiera producido habría alterado la llegada de ese instante, no sabemos si mucho o si poco, o si no se hubiera dado jamás, (quizá debido a que no se hubiera dado la espermatogénesis necesaria, por ejemplo), por lo que tu no serías tu, serías otro, lo cual no puede ser. Por tanto, para ti, todo lo que ha acontecido antes de tu concepción ha sido necesario para que tu nacieras.
De la misma manera, hemos de aplicar este razonamiento a todos los antepasados de tus padres, por lo cual deducimos que todo lo que ha sucedido en la historia de tu ascendencia ha sido necesario para que tu nacieras.
Y esto, ¿a que acontecimientos se refiere?.
Pues, en primer lugar y obviamente, al inicio del Universo, las galaxias, la Vía Láctea, después a la formación de las estrellas, planetas, etc.
Una vez estamos en la Tierra, a su evolución geológica. A la aparición de la vida, a la evolución de las especies, a la aparición del ser humano, a sus migraciones, a las luchas entre clanes y tribus, a la selección de los más fuertes, al desarrollo y sucesión de las distintas civilizaciones, a los íberos, a los celtas, a los romanos, a los judios, a Jesús, que cambió el mundo, a los bárbaros, a los moros, a los cristianos que recobraron la península, al descubrimiento de América, a la unificación de los reinos de España, al Renacimiento, a la revolución francesa, a Napoleón, a la restauración, a las repúblicas españolas y a sus dictaduras, pues en todos esos tiempos nuestros ancestros vivieron, se relacionaron, se conocieron, se amaron, discutieron, hicieron el amor unos días y no otros, (les dolía la cabeza, estaban derrotados...), y fueron concibiéndose en instantes concretos, con espermatozoides y óvulos concretos y no otros, y así cada uno fue cada uno y no otro.
Además de esta sucesión de eventos, hay que contar con las luchas, las derrotas y victorias de unos pueblos sobre otros, hay que tener en cuenta los avances tecnológicos, económicos, científicos, médicos que han hecho posible que unas personas vivan y otras no, que unas personas puedan encontrarse, que puedan desplazarse, que puedan trabajar en un lugar u otro, etc., tantísimas variables...

Por tanto, después de reflexionar acerca de todas estas cosas, se podría afirmar, o mejor, cada uno debería valorar si todo lo que ha sucedido para su nacimiento ha sido necesario o incluso bueno.

Yo en mi caso diría que ha sido bueno, ya que al apreciar de forma positiva mi existencia, debo considerar positivo todo lo que ha llevado a posibilitarla. Lo cual puede ser un tanto duro, ya que aceptaría como bueno y necesario tantísimo dolor y sufrimiento del ser humano a lo largo de toda la historia.

A la vez habría que considerar el gran amor que Dios nos tiene, ya que con tan solo ver la que ha organizado para que nacieramos, desde el inicio del universo hasta ahora, se podría decir que tenía un gran empeño en que naciéramos.

Bien.