Acerca de "Derrotas y victorias"

EL origen es la causa de todo. El origen es el amor. Amor, que eterno, lo tenía todo pensado. A ti, a mí, al ornitorrinco, al paramecio, a las habas, incluso a las lechugas, sí. (Sólo enumero, no equiparo). El amor... el amor es Dios.

Este espacio está dedicado a las derrotas y victorias del amor, en sus múltiples facetas: amor divino, amor afectivo, amor al conocimiento, a la razón, a la verdad, a los peces de colores.

De cuándo ha perdido el amor y de cuándo ha ganado.

lunes, 14 de enero de 2013

Lunes noche

CASI como por encanto surge tras la cortina de la cocina el rostro imperturbable de  la vieja cantinela:

Háblame del mar marinero
dime si es verdad lo que dicen de él...

Realmente temblaban las manos que recorrían, aún con delicadeza, la pulida madera de aquella guitarra que desafinada quería romper el murmullo impenitente que se alzaba entre la multitud que llenaba aquella
fonda infecta.

¿Por qué recuerdo está escena de no sé qué vodevil?
¿Qué se traen las neuronas que, cual Hal 9000, pretenden el gobierno de mi nave?
Recordar. Transitar el camino sináptico, la senda trazada por los neurotransmisores.
Me niego a que mis recuerdos sean meras corrientes eléctricas. Si empezamos por esto. ¿Por dónde acabaremos?.

viernes, 11 de enero de 2013

Hace tiempo

Hace tiempo que el tiempo barrió las hojas que marcan su devenir, marcapasos insidioso que no se detiene, sino que avanza, imparable, hacia su destino, aún por escribir, y que determinará un día y una hora para el desenlace.
Y yo, terco, me empecino en no mirar atrás, en no derramar ni una lágrima, en no pronunciar una palabra.
Las palabras, se las lleva el viento. Las lágrimas, evaporadas, no son ni dulces ni saladas, y la mirada, la mirada es la luz que penetra hasta el corazón y allí deja impresa una imagen, señal que lo acompañará para  siempre...
Por eso ni hablo, ni lloro, ni miro atrás.